Una de las canciones sobre las drogas más famosa es White rabbit de Jefferson Airplane, pero a mí no me gusta mucho. Para drogarme escuchando una canción de ese grupo, eligo Somebody to love, simplemente porque me gusta más.
Esta mañana me he levantado sobre las ocho y media. Me he duchado, he desayunado junto a mis padres, y he llevado el coche al taller para reparar el cristal que el sabado me rompieron para robarme unas gafas de sol que valen ocho euros. Hasta aquí, todo normal. Un mañana de lunes corriente y vulgar dentro de lo que cabe.
Luego he vuelto a casa, me he puesto a escuchar el Comfort Eagle de Cake y me he metido cinco rayas y me he fumado dos chinos, antes de que dieran las doce del mediodía. Simplemente porque estoy triste, para animarme. Y ha funcionado, un poco, pero también me siento un poco miserable. Como siempre, supongo, siempre me siento un poco bien y un poco miserable. De Cake he ido pasando a música más triste y chunga.
Mi disco favorito para escuchar cuando tomo drogas es el Gold de Ryan Adams, especialmente por las canciones de Nowhere Girl y When the stars go blue; y mis canciones favoritas sobre drogas son: Marylin Manson - The dope show, The Verve - The drugs don’t work, Carlos Chaouen - Vente, The Doors - Riders on the storm, y sobretodo K’s Choice - Not an addict… aunque me dejo muchas.
Dentro de unas horas estaré trabajando con total normalidad, bien vestido y afeitado, como alguien normal. No me siento muy normal, por eso. No me siento mejor que los demás, evidentemente, pero tampoco un saco de mierda. Nunca me había metido coca un lunes por la mañana y me siento raro. Me dicen a menudo que soy raro pero no creo que se refieran a esto, así que hay cosas raras en mí más allá de lo que acabo de explicar.
Este alarde de sinceridad es una especie de confesión para sentirme mejor, para que al menos las cosas que hago con mi vida que no me gustan las sepa alguien. Tengo quien me esuche, pero nunca valor para confesar ciertos actos o pensamientos. No me asustan los sermones que pueda recibir, es sólo el hecho de sentirme emocionalmente desnudo ante alguien.