Se me pide que escriba y yo me siento halagado, así que correspondo.
En los muchos meses que hace que no escribo creo haber cambiado mucho, haber crecido. En realidad desde hace años cada mañana cuando me levanto creo lo mismo respecto al día anterior. Me tomo en serio lo de “Hoy es el primer día del resto de tu vida”. Sin embargo, ahora va de verdad.
No sabría explicar bien los motivos, no me ha pasado nada revelador, no he encontrado a Dios, ni el amor de mi vida, ni nada. Siempre he creído que la felicidad pasa por saber apreciar lo que tienes, más que por contabilizar lo que tienes respecto a lo que quieres. Yo no tengo nada, o casi nada, de lo que desearia haber tenido desde que empecé a pensar lo que queria hacer con mi vida, y sin embargo hasta la más pequeña estupidez de mi vida me gusta. Trabajo, intento sacar provecho de mi tiempo libre, me rio, a veces me enamoro, a veces me rompen el corazón, y siempre tengo la sensación de que si la vida ya no avanzara más, si me quedara atrapado en este momento, no tendría razón para quejarme.
Yo, a diferencia de Ryan Adams, no me he enseñado a envejecer a base de aceptar estar solo y resignado, sino a base de apreciar a los que me rodean por lo que me aportan y por como son conmigo. Él es un gran artista, alguien que se recordará durante años, y yo moriré anónimo salvo para mi gente, pero feliz, inmensamente feliz de haberme cruzado con la gente que me he cruzado y de haber aprendido de ellos y tal vez haberles enseñado algo.
Sólo hay que abrir los ojos y a veces un día los abres sin más. Eso es lo genial de la vida, que nada está escrito.

